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Full text of "Esther Parodi Oro Viejo"

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Ü861.42 P257o 




PRO VIEJO 



MONTEViOEP x 

Tipografía y Litografía Oriental, 33, 106 

1 91 On, 




DE LA VIDA 




Invitación á la Vida 


Yo te invito i vivir junto á mis iras 
para aplacar mi sed de rebeliones; 
que tienes fortaleza de leones 
me lo indican tus ojos cuando miras. 

Así te quiero yo, porque tú inspiras 
el gesto varonil de mis canciones; 
los latidos de Duestros corazones 
han de saber templar todas las liras. 

Te quiero buitre, sol, águila y cumbre, 
un astro fijo que glorioso alumbre 
la ruta del futuro concebida. 

Y se abrirán las puertas del Mañana 
al toque pertinaz de la campana 
que nos llame á vivir la nueva vida!... 



— 6 — 


Pesimismo 


Mi alcoba es una fosa que cavó el pesimismo, 
donde vivo olvidada de todos los humanos; 
y aunque rae creen ya muerta, no vienen los gu- 
ísanos 

i carcomer mis fibras, i analizar mi abismo. 

El trabajo que tienen sólo contigo mismo, 
les arrastra hasta el cieno, i escudriñar pantanos; 
y aunque me creen ya muerta, no vienen los gu- 
ísanos 

hasta la horrenda fosa que cavó el pesimismo. 

Ya no siento las risas de alegres juventudes, 
sólo oigo los lamentos de tristes multitudes 
que* marchan agobiadas por b cruz infernal. 

Yo desprecio la Vida, yo desdeño i b Muere 

y aunque me siento débil sabré sentirme fuerte 
para adornar tus sienes con las ilores del MaL 



La Voz de los Templos 


Templos añejos que tenéis por diosa 
la austera soledad del ermitaño, 
que ostentáis como escudo la sangrienta 
cabeza del huraño 

Cristo que fue; reliquias polvorientas 
que saben del misterio de los claustros, 
de monjes que vegetan en la sombra 
sin más testigos que sus libros santos, 
mientras tórnanse blancas las cabezas 
á la luz de vetustos candelabros, 
por saber de la vida y de la muerte 
en la profunda calma de los claustros. 

Templos añejos que sabéis la historia 
de los que en vuestro altar se arrodillaron, 

contadme las mentiras que dijeron 

decidme las verdades que callaron 

Templos añejos que tenéis por diosa 
la austera soledad del ermitaño, ' 

habladme de las cosas que se fueron 

mostradme las reliquias que dejaron » 



— 8 — 


Y la voz de los templos — las campanas— 
en un toque de gloria canturrearon: 

— Muchas son las historias que sabemos, 
muchos son los secretos que guardarnos 1 
Escuchad la leyenda de una Mora 
de ojos un negros como su pecado; 
se la oímos contar en una noche 
i un viejo monje que murió en el claustra 
Eran días de duelo y de tristeza, , 
baulLaban los Moros y Cristianos; 
una noche la luna— confidente 
de los enamorados- 
pudo ver unas manos que se unían 
y escuchar unos labios que juraron, 
luego. ... promesas y rumor de besos .... 
después.. . ascendieron dos almas al calvario 
Muchas son las historias que sabemos, 
muchos son los secretos que guardamos 1 ... 

Una bella Andaluza— que provoca 
cuando arquea su talle al son de un tango 
tiene un carmen de flores en las crenchas, 
crenchas un negras como su pecado...... 

ardiente como el sol del mediodía 
cuando luce sus oros en verano, 
sus Labios rojos, como roja herida 
que sangra besos. Es un Cristo extrafio 
que agoniza en La cruz de sos amores 
sin otro amor m fe que el adorado' 





Mientras la voz del templo— la campana — 
sollozaba su toque funerario, 

¿es pecado querer?.... Ansiosamente 
le pregunté sonriendo al campanario. . 

Nada me respondió. {Silencio augusto! 
sin más testigos que envidiosos astros 

pude leer en tus ojos la respuesta 

¡y nos reímos juntos del pecado!... 





Oro Virgen 

k la ezpirftualidad poética de Sara Martínez Tfuú 


Es un c ármen florido en Primavera 
tu cabeza de oro; perfumada 
por manos invisibles de encantada 
princesa del Ayer.... Tu cabellera 

hace llorar al sol en la secreta, 
torturadora envidia; es una lira 
vibrando al són de besos Ella inspira 
la estrofa más galana del poeta. 

Para cicatrizar profunda herida 
que sangra del cansancio de la vida, 
ó para disipar nubes de ofensas, 

hay que llegar glorioso á tus altares 
donde esfuma dolores y pesares 
el oro virgen de tus rubias trenzas. 



Mi Secreto 


Y creen que soy feliz porque llevo en los labio 
una eterna sonrisa de paz y de alegría, 
nadie mira á mis ojos, donde Melancolía 
ha escrito su anatema con ribetes de sabios 

y de buenos consejos. Tú no sabes de agravios 
tü no vives del mal, ni de la hipocresía; 
pero sabes que hay burlas en la galantería.... 
y crees que la tristeza puede dejar resabios.... 

Tú comprendes mi rífnl; no soy la dolorida 
que le tema á la muerte, que le tema á la vida, 
ese mar traicionero que nunca se halla en calma 

Yohe llegado á'tu puerta como extraña mendiga 
que pide una limosna.de caricias.. ..Amiga, 
no olvides que es mi pena la incurable del almal 



En el Piano 


El alma de Chopin despierta en tu Nocturno, 
tus manos dominando la blanca dentadura 
hacen hablar al piano; la suave partitura 
parece una plegaria de enfermo taciturno. 

La exquisita sonata florece en tu alma joven, 
también juega Beethóven entre tus manos blancas; 

sollozos, llantos, besos al piano tú le arrancas 

y juega entre tus manos el alma de Beethóven- 

Son tus espectadores los mudos candelabros, 
los bronces de Sajonia, los espejos macabros, 
los cuadros venecianos que adornan tu budoir. 

Sólo hay en tu retiro — de mundanos resabios — 
tu pilida silueta, las rosas de tus labios, 
lo glauco de tus ojos profundos como el mar. 



Jesús 


La flor que agonizaba sangrienta del sudario, 
de cabellera rubia, de ojos grandes, azules, 

con círculos violáceos, como unos abedules 

contemplaba aquel cielo tan triste del Calvario. 

Sus huestes preparaban los hombres del turban- 

[« 

y de la cruz devotos, los fieles defensores; 
también en el combate luchaban con ardores 
para que allí quedara sólo Jesüs triunfante. 

Desfalleció el combate. Se acercaba la sombra. 
Cadáveres las cumbres tenían por alfombra, 
y huían en derrota huestes de sarracenos. 

El sol al ocultarse sonrió, gloriosamente, 
y se sintió un gran beso formidable, crugiente,... 
y cantaron victoria los tristes nazarenos. 



Cantos de Estufa 


La abuela monologa con su rezongo huraño 
los últimos percances de la pasada tarde, 
el gato se acurruca junto i la estufa — que arde 
contándole i los leños en su lenguaje extraño: 

«En mí se adormecieron los legajos de antaño, 
yo sé de los amores de un príncipe cobarde 
que engañó i una princesa por haber hecho alarde 
de adorar en silencio i un rústico ermitaño. 

Yo he destruido las cartas de esa anciana que 

[reza, 

yo convertí en ceniza rulos de su cabeza; 
mientras ella llorando me imploraba este ruego: 

— iQpememos, buena estufa, sus perfumada 

[flores 

epístolas galantes de mis viejos amores!.... 
y sus cartas murieron reavivando mi fuego. 


Al callarse la estufa, su extraña 1 etania 



“ i5 — 


omenzaron los leños: «Nuestra buena señora, 
vuestro augusto silencio nos indica que es hora 
de haceros confidente del suceso del día. 


Aquella niña rubia que el sol le dice «mía?, 
nos trajo unos papeles. La llama los devora; 
ella solloza, en tanto, su vocecita implora: 

«¡Que no se sepa nunca lo que en su alma había!» 


Nos dijeron las cartas: la moderna Julieta 
estaba enamorada de un místico poeta 
que en sus crenchas veía la escala de la Gloria; 


sus ojos le ofrendaron sus caricias, y luego 

sus cartas y poemas han avivado el fuego.... 


Ya lo sabéis, señora, -siempre la misma historia! 

Se apagaban los leños. De la abuela las manos - 
solícitas volvieron á reavivar el fuego; 
su vocecita tenue' — como piadoso ruego — 
sollozó lentamente : «Mis más buenos hermanos, 


que vivisteis mi vida. . ¡No seáis inhumanos! 
alumbren vuestras llamas mi íntimo sosiego; 
me hacen falta ternuras en el dudoso juego 
de la Vida ylaMuerte.. ¡Voy caducando, hermanos! 



— i6 — 


Ya conocéis mi historia... Las cartas que aquel 

(día 

os entregué llorando; con cierta cobardía 
lo habrán contado iodo en su estilo-maestro. 

Divinas confidencias ... Promesa no cumplida... 
¡Si mi muerte pudiera devolveros la vidaí> 

y en sus marchitos labios floreció un Padrenuestro. 


* 



De nuestros Dominios 


Tu palacio es un reino de grandeza 
donde no llega mundanal escoria, 
y no gime á tu lado la tristeza, 
y es tu cena la pálida cabeza 
de una vieja inmortal que llaman Gloria. 

Es mi palacio nido del poeta, 
Escepticismo habita en mi conciencia 
y al besarme me llama su Julieta; 
como un buitre despliega su ala inquieta 
y me sirve de paje, la Demencia!... 



Tus Manos 


¡Oh, tus manos!... Palomas diademadas 
que al Llegar hasta ti, posaron vuelo; 
suaves eucaristías que del cielo 
ofrendan oraciones ignoradas. 

¡Oh, tus manos! ... Son hostias consagradas 
para la comunión dd blanco velo; 

¡oh, tus manos!... Biblias de terciopelo 
donde duermen las crónicas pasadas. 

Si esas manos dormidas á mi exceso, 
despertaran tranquilas con un beso... 
¡Bríndenme, por piedad, este amuleto! 

Que en ese cáliz al beber, yo viera, 
persiguiendo tan sólo mi quimera 
destrozado por ellas, mi soneto!... 



El Bienvenido 


Era un príncipe ilustre que maligna hechicera 
con su mágica vara convirtióle en soneto; 
el palacio encantado ... {imperial esqueleto 
que en su mutismo extraño denuncia lo que eral 

(Oh, Príncipe galante!... ¡Oh,flor en primavera!. „ 
tus pétalos sagrados serán fiel amuleto; 
que me sirvan de fuerte, sean mi parapeto 
por si al desencantarte me toman prisionera. 

Yo llegaré á tu alcázar con mis alabarderos — 
orgullo de la raza por sus instintos fieros— 
y temblará la maga que así te ha convertido: 

la maligna hechicera — que con misterio encanta— 
exclamará sumisa postrándose á tu planta: 

«¡Oh, príncipe gallardo, que seas bienvenido!,, 



— 20 


Mi Ofrenda al Maestro 

(1 Samuel Blixén .) 


La maldad, egoísmo y el sarcasmo 
no anidaron en su alma— libro abierto — 
por eso yo, al mirar su cuerpo yerto, 
me estremecí, temblando, en cruel espasmo. 

Llórelo sin llorar. Con llanto incierto 
de ansiedad, de dolor y de entusiasmo; 
parecióme mirar al gran Erasmo 
en la faz profundísima del muerto. 

cEl sileacio... la noche... todo triste... 
la verdad de la Muerte sólo existe. . 
es único, su reino de grandeza...* 

Me susurró una voz— que no era humana— 
yo quise conocer la vida arcana 
y besé del Maestro la cabeza.. 



— 21 — 


Del Dolor 


De su carro de fuego dijo el hada-madrina: 

— «Serás de las Tristezas la floración malsana, 
la más vieja leyenda será tu única hermana..... 
por eso elDolor siempre hacia el Dolorte inclina.» 

Luciendo en sus pupilas fulguración divina 
me dijo una princesa de estirpe soberana: 

— «Yo soy de las Quimeras, mi leyenda es pagana... 
olvida los presagios de esa maga mezquina.» 

Y llevándome sonriente por sus dominios azules 
en una góndola regia cubierta por blancos tules 
y escoltada por sus pajes los cómplices del Amor; 

me dejó en el mar humano diciendo que era mi 

[suerte 

luchar con lo irredimible, ser inexorable, fuerte... 
y desde entonces soy paje de la Muerte y del Dolor. 



En el Parque 


£1 Parque dormía poblado de flores, 
las brisas mecíanlo en rosados sueños, 
el lago intranquilo fundió en sus rumores 
mil notas perladas de noches de ensueñes. 

Viejos gondoleros duermen en las rocas, 
los cisnes parecen de nieve que albea, 
las hadas nocturnas llevan en sus bocas 
una flor de oro que cascabelea. 


Las flores del Parque sollozan, se apenan, 
Febo ha despertado... le lloran un ruego. 
y sienten mil rayos dorados que queman 
sus petalos suaves con besos de fuego. 



Loie Fuller 


En la escena lucías tu activa aristocracia 
deslumbrando con regias, famosas pedrerías, 
y todas las miradas con tu pompa atraías.... 
y sonreiste al triunfo de suprema eficacia. 

La orquesta preludiaba sus más discretas notas, 
comenzaste tus bailes á las mil maravillas; 
y en tu cuello ensayaron lujosas gargantillas 
con pellas y rubíes sus danzas y gavotas. 


Tu cuerpo era una sierpe que en vueltas milagrosas 
arqueábase soberbio sobre el lecho de rosas, 
despertando tu gracia venganzas y rencores. 

Los pétalos besaron tus zapatitos blancos, 
y brotaron aplausos gloriosamente francos 
al morir en la orquesta «La danza de las flores.» 



Afrodisiaca 


Despierta, corazón!... Las blancas musas 
tienen llamas de incendio, 
rojas llamas que envuelven, que disipan 
la palidez sagrada del incienso. 

Despierta, corazón! — Bebe en los labios 
el suave néctar que i vivir invita; 
tú, que viste en Maitines del Ensueño 
la pálida silueta de Afrodita. 

Tú guardas un espejo y otras joyas 
que en los rojos Maitines recogiste; 
despierta, corazón— despierta y habla... 
tú que viste i la Diosa^. tú, qoe viste! 



Resurrección 


Es preciso que tus labios 
vuelvan á abrirse sonrientes 
olvidando los agravios... 
y formen en ti santuarios 
las primaveras lucientes. 

Es preciso que tus ojos 
canten su aurora coqueta, 
no marchiten los enojos 
los soberbios labios rojos 
donde bebiera el poeta. 

Vive en su alma la noche 
y tus caricias invoca, 
amale tú con derroche. . 
y teje en su amor un broche 
con los besos de tu boca. 

Que te besen los amores 
con su caricia indiscreta, 
que canten los ruiseñores 



entre tus pálidas flores... 
donde cantaba el poeta. 

Q. pe no vuelvan los enojos 
á dejar crueles resabios 
sobre tus divinos ojos... 
que abra sus pétalos rojos 
La flor roía de tus labios. 



La Gitana 


Y siempre que te evoco, mi triste gitanilla, 
evoco aquella fuente — testigo de otras cosas— 
cuando sonrientes Íbamos á recoger las rosas 
para adornar el Cristo de la nivea capilla. 

Y siempre que desdoblo tu ya vieja mantilla, 
llegahasta mí un perfurue de esencias misteriosas; 
evoco aquellas horas que huían silenciosas.,.. 

y era tu frente un carmen florido de Sevilla. 

Eras sacerdotisa... ¡y te decían gitana! 
y cuando yo al besarte te llamaba mi hermana 
pude leer en tus ojos esta extraña creación: 

rutilar una estrella de fulgores malignos, 
tus pupilas lloraron enigmáticos signos .... 
y siempre al evocarte palpita un corazónl 



Bebe en mi copal... 


No bebas con Musset ni con lord Byron, 
ni vayas por Vcrlaine i la taberna; 
mi copa — que es de carne — la tallaron 
mis manos para ti. Es ella eterna. 

Al acercar los labios, en su fondo 
veris mi alma sangrando; 
el alma que ha sentido en lo mis hondo 
el beso del dolor agonizando. 

Bebe! ... Bebe en la copa que han tallado 
mis manos para ti; bebe sin miedo, 
mi alma viviri en huerto cenado 
y habri pascuas de gloria en mi rifledo! 



España 


Conozco leyendas divinas y humanas 
que llevan por sello Granada y Sevilla; 
los viejos torreones... las gracias serranas 
que penden del fleco de alguna mantilla. 

Yo he visto sus flores simulando herido 
labio clamoroso que vierte sus quejas; 
corolas sangrientas... es que han florecido 
los rojos claveles detrás de las rejas. 

Rompen las guitarras sus vibrantes notas, 
tangos, peteneras, sevillanas, jotas; 
y coplas que indican «vivir sin careta.» 

Si esa tierra santa besara él un día, 

calienta su alma, sol de Andalucía 

¡No olvides, España, mi pena secretal 



— 30 — 


Tedeum 


Tedio.. ... Neurastenia 

Perfumes del verso; flor pálida qi 
su pétalo suave, brindándome un 

Celeste Belleza, su letanía reza., 
y mi verso triste de Cielo se viste 
Trágica belleza!... 

Se acerca el Ensueño... 

Es el Prometido de una novia tris 
es el Preferido de lo que no existí 

Viene la Nostalgia.,. 

Parece una muerta llorando qoimi 
Golpea en mi puerta, es la lastima 
que en mi alma deja negra moi 

Tedio.... Neurastenia..., 
Ensueño... Nostalgia.. 

Se alejan-. Se alejan... 



— 3 1 — 


C ármen 


Bajo los rulitos de su cabellera 
sus ojos brindaban negras llamaradas, 
no sé si eran Dones de antigua hechicera 
crear corazones con rojas granadas. 

Con sangre del Cristo le fueron formadas 
su pequeña boca, sus rojas mejillas; 
y sus negras crenchas fueron conquistadas 
para las disputas de regias mantillas. 

Lleva sobre el seno — que palpita amores — 
un ramo tan grande como los dolores 
de aquel|que le llaman su olvidado dueño. 

En Carmen, la vida no tiene sonrojos, 
ella avanza siempre con altivo ceño 
ofrendando sangre con sus labios rojos. 



Efímera 


Al ensoñar el sol sus velos rojos 
cruzó el azur perdida golondrina, 
con vagas primaveras en los ojos... 

Y desplegó sus alas de abanico 
al ofrendarte su caricia fina, 
como si un Dios hablara por su pico. 


La sombra desplegó sus tules sabios, 
la noche se abismó en augusta calma. . 
y una sonrisa floreció en tus labios. 

En tanto, mis pupilas — las curiosas — 
contemplaron dormida tu gran alma 
en un nidal de golondrinas rosas. 



La Canción de las Campanas 

* 


Yo escuché en la tarde triste lo que dijo la 

[campana, 

la canción del bronce ronco de aquel blanco campa- 
nario; 

y o escuché en la tarde triste reclinada en el santuario, 
en la tarde de mis dueles lo que dijo la campanal 


Yo he sentido loque dicen esos altos campanarios; 
tienen risas, tienen llantos, tienen besos suscancio- 

[nes; 

en el Angelus, sollozos son sus instrumentaciones. .. 
yo he sentido loque dicen esos altos campanarios! 


Tú no sabes loque sueña el tin..t¿n de lacam- 

fpana; 

ella canta himno* de gloría, llora toques funerarios, 
es la Anunciación que vive en los tristes campana- 

fríos... .. 

Tú no sabes lo que sueña el tin.. tán...de la cam- 

[pana! 


3 



Son los besos las campanas armoniosos de tu 

[boca, 

ella canta himnos de vida, tiene gestos de íncen- 

[díario; 

los ateos rinden culto i tu rojo campanario**.., 
van á Misa cuando llaman las campanas de tu 

[bocal* 



DEL CORAZÓN 




Diamantes Negros 


La joya más delicada de mi joyero «locura», 
son los ojos del Amado; ellos lloran mi tristeza 
y me dan besos de fuego cuando mi reproche reza 
su letanía de celos por la última aventura. 

Ante el responso enojoso me sonríen con ternura; 
suscaricias me hacen buena, tienen ellos lacer eza 
de mi derrota y su triunfo, porque vive mi alma 

[presa 

en la red de su mirada enigmática y obscura. 

Unanoche medijeron,alcruzar, los reyes magos: 
«hay diamantes escondidos en el fondo de los la- 

fgos ...» 

y alejáronse burlando mi insensata turbación. 

Tú bien sabes porque rieron reyes magos y sibilas 
en elfondodetusojoshay diamantes: tus pupilas . . 
¡yo quisiera sobre ellas engarzar mi corazón! 



— 38 — 


Mi Visión 


La mirada honda . . 
más bien que de ojos 
parece de abismo; abismo que 2trae, 
domina y subyuga 
con raros cinismos. 

Hay leves sonrisas en sus labios- fresas, 
sonrisas que ocultan en gestos fingidos 
sus grandes tristezas. 


Míralo... se acerca. . 

él es quien me inspira, él es quien me alienta, 

se acerca triunfante... 

la cabeza erguida, parece que sueña! 

Hay bondas miradas en sus ojos negros, 
en los ojos negros de mi loco— artista 
que su pena esfuma bajo un pestañeo.... 

Escucha Me habla._ 

Me dice que dude de todo en la tierra^. 



- 39 “ 


que cuide mi alma que no pise espinas. 

que camine á tientas.,.. 

Hay sueños de oro dentro su cabeza, 
dentro la cabeza de aquel que me oculta 
bajo una sonrisa.... bajo un pestañeo,... 
sus grandes tristezas!... 





— 40 — 


En tu Apoteosis 


Los tiempos que se fueron borraron el Pasado , 
sus letanías reza mi torva ¡diosincracia; 
estando ávido el cofre de epistolar audacia 
que el Olvido, la Muerte y el Tiempo han maltratado 

El llavero enmohecido su misión ha olvidado, 
los pergaminos.... rotos juntoá un jarrón de Asia, 
no guardan ni un recuerdo de muerta aristocracia... 
los tiempos que se fueron ya todo lo han borrado! 

Peregrino del alma á mi puerta golpeaste, 
con un radioso gesto mi pena idealizaste 
y á mí vejez le diste tu juventud de asceta. 


Por eso yo quisiera lucir todas tus galas, 
y cantarte mis versos cuando pliegues las alas 
en tu extrafia apoteosis de mago y de poeta. 



Silencio Supremo 


El tic-tac del reloj, de época añeja, 
despertaba en la alcoba adormecida; 
tu voz — como un sollozo de extravida — 
pregonó del Dolor la gloria vieja. 

En el silencio, heraldo que semeja 
un adiós de la eterna despedida; 
floreció entre tus labios, reprimida, 
la Primavera triste de tu queja. 

Y mientras tu pupila, muy inquieta, 
dibujaba tu pena — mi poeta — 
despertaron brumosos tus enojos. 

Después.... hubo sonrisas de reproche, 

del silencio fué cómplice la noche 

y las almas vivieron en los ojos!... 



Confidencia 


Reinaba tu tristeza— la implacable— 
tus orgullos rendíanse i un profundo 
sueño; y cual señor del mundo 
surgió el dolor maligno, inexorable. 

Xos arrulló el Amor con su mentida, 
tentadora canción; y i su conjuro 
despertaron Las voces del futuro.... 
y al amarnos, amamos mis la vida! 

Y reimos después...... Con nuestra risa 

el dolor derrotado huyó de prisa. 

y ei triunfo de! amor me hizo mis fuerre 

Llamaradas de incendio..-.. Flor de teas 
tus ojos negros— domador de ideas- 
desafiando i la Vida y i la Muerte!.- 



— 43 — 


Ensoñación 


Yo he soñado en mis noches de angustia, 
mientras cantan su tedio las almas; 
con un nido de amor imposible 
tejido con flores y suaves plegarias. 

Yo no busco caricias inciertas 
que brotan del fuego de labios que manchan; 
porque siento que besa muy hondo, 
cual beso de estrella, tu ardiente mirada. 

¡Oh, Poeta, no quieras mi labio 
cual cáliz impuro que besos, escancia; 
haz de él un santuario en que viva 
tu vida de versos mi vida prosaica!... 

Yo no quiero caricias inciertas, 
yo no quiero el amor que avasalla; 
porque sueño en un nido imposible 
tejido con flores y suaves plegarias. 



— 44 — 


Mi Cristo 


Yo tengo mi Cristo sublime y hermoso, 
por él yo quisiera ser Samaritana, 

me dice su esposa, me llama su hermana 

yo le creo único. Todopoderoso! 

Me cuenta leyendas de tierra pagana, 
en lenguaje bíblico su labio piadoso; 
yo le digo hermano; le llamo el esposo .... 
y juntos lloramos la vejez lontana! 

Comparto su duelo, mis penas comparte , 
yo soy su bandera, él es mí estandarte 
cuando clava hiriente su garra el Dolor. 

Mi Cristo no puede subir al calvario, 
su altar es mi alma, mi pecho el santuario— 
le escuda una fiera celosa: mí amor* 



Crepúsculos 


Llegamos La soledad austera 

nos dió la bienvenida. 

Tuvimos mucho miedo.. Aquel rayo de sol 
que triste ardía, 

nos invitó á vivir en su tristeza; 
en su lenta agonía! 

Silenciamos los dos y nuestras bocas 

eran como una herida 

que se abre sangrando sin dolor. 

Allí en la quinta, 

rumoreaba muy quedo una calandria 
en busca de su cria,.... 

La voz de un piano amigo 
se escuchaba allá, en la lejanía... 

Un no sé qué de evocaciones tristes... 
Schúman.... Chopin... Beethóven... Nos traía 
la sombra hacia la casa... ¡Oh, misterio 
de la alcoba dormida!... 



- 46 - 


Nos tomamos las manos; y el silencio 
continuó so misión no interrumpida, 
y sin turbar el místico reposo 
cantó so tedio la melancolía.,— 


y juntos sollozamos: 

«El Misterio es señor de la vidát 
Aquellos que nos miran y sonríen 
guardan siempre un enigma, 
y nos llaman románticos y Locos; 
porque no saben nada de la mística 
tristeza enervadora de las almas 
que leen filosofía! 

; Románticos y locos!.., y ellos niegan 
La espiritualidad... ¿Materialistas! 

Si supieran que hay ciertas emociones 
que hacen vilrar el alma adormecida 
haciéndola vivir su Primavera 
en un beso de amor y una caricia'.. „ 


Y callamos los ¿os. Ya nuestras voces 
eran ecos de muerte. Nuestras vidas 
caminaban también hacia el crepúsculo, 
como el rayo de sol que nos díó miedo 
al V amos con su luz la bienvenida! 



Epístola al Corazón 


«El corazón humano es caprichoso; 
la indiferencia exalta su cariño; 
el corazón humano es misterioso 
y tiene veleidades como el niño.» 

No gimas corazón; sufre á tu modo; 
la vida es una eterna mascarada. 

El ser creyente es el no creer en nada 

incrédulo es aquel que lo cree todo 

No gimas, corazón. Calla y espera, 
ya cantarás tu triunfo en la victoria; 

después del combatir, viene la gloria 

como tras del Invierno, Primavera. 

Tus latidos serán dianas triunfales, 
trocaráse tu queja en madrigales 
y romperás el yugo de opresión. 

Si entre redes sutiles estás preso, 

paga tu libertad dándole un beso 

á quien sufrir te hizo, corazón I 



— 48 — 


Via Croéis 


No sangres, lira mía, 
en tus maníríos nadie podrá aliviarte 
las manos que vendaron tus heridas 
no pueden ja otra vez acariciarte. 

Yo tejeré tu pálido sudarlo, 
yo cargaré tu cruz — mi Dolorida — 
en la tarde que subas al Calvario. 

Aquellas rosas blancas de mí haert< 
que con tus suaves manos cultivaste 
para adornar mis sienes y mí cuerpo: 
cuando fué cáliz de dolor, mi carne 
aquellas rosas blancas, lira mía, 
nos formarán escolta en el santuario 
en el santuario de las almas tristes 
cuando ascienden las almas al Calvari 



En la Brecha 


El desierto sombrío.... Allá en la arena 
un árbol, gigantesco mira al cielo 
desafiando los astros con serena 
y gallarda altivez. En tardo vuelo, 

una ave herida hacia el ramaje mudo 
bascando apoyo va, tímidamente.... 
á nadie desafía. Es su saludo 
prolongado gemir de ave doliente. 

Lleva una mancha roja bajo el ala, 
único rastro que dejó la bala 
enemiga quizá. Ya no hay arrullos, 

ha cantado su triunfo la congoja 

Como este drama extraño se me antoja 
cuando rindo mi orgullo á tus orgullos. 



Yo soy de tu corazón 


¡No importa qae no me quieras 
yo soy de tu corazón! 

Sí he vivido de quimeras.— 
en las garras de Lis fieras 
haré yo mi Comunión. 

¡No importa que no me quiera* 
yo soy de tu corazón! 

Mas, mis ojos ai mirarte 
te acosarán de impiedad, 
y mis labios al hablarte 
sólo dirán que adorarte 
fue su dniea maldad. 

Y mis ojos al mirarte 
te acosarán de impiedad!... 

Cuando el sol de Andahxda 
dió á tus pupilas fulgor, 
también en el alma mía 
los soles del Mediodía 
le dieron luego i mi amor 



— Si — 


cuando el sol de Andalucía 
dió á tus pupilas fulgor!... 

No buscaré tu ventana 
para llorar mi dolor, 
también mi rosa temprana 
me da su pétalo grana 
para ofrenda de mi amor. 

¡No buscaré tu ventana 
para llorar mi dolor!... 

¡No importa r que no me quieras; 
yo soy de tu corazón! 

Si he vivido de quimeras,,.* 
en las garras de las fieras 
haré yo mi Comunión. 

¡No importa que no me quieras 
yo soy de tu corazón! 


-US**». 



For tu Parque 


Al cruzar por tu parque vi sobre los añicos 
de mirmoles caídos, mis ensueños de Ayer; 
plegaban tus alondras sus regios abanicos.—, 
y te abismaba en tanto el triste Baudelaíre. 

Crucé..... sin escacharte tan solo una palabra, 
agonizaron todas las frases en tu boca; 
la noche — la sombría — sonriéndose macabra 
me dijo con las fnentes y plantas: doca... loca—# 

Las flores me ofrendaron con sos perfumes mi- 
licos, 

mas yo buscaba sólo formar glandes racimos 
con los abandonados ensueños del Ayer. 

Y te encontré dormido, con los brazos abiertos, 
como guardando todos mis ideales muertos— . 
y despertó en mi alma un nuevo Baudelaíre! 



— 53 — 


Mi Pecado 


El peso de una culpa duerme sobre mi frente 

concédeme tu gracia por todos mis desdenes; 
te rezaré mi Credo y sahumaré tu ambiente 
con mirra de holocausto de todos los Edenes. 

Te cantaré mis versos y latirá en tus sienes 
el tañido de bronce de mi verso consciente; 
¡Gracia! ¡Piedad!.... No quiero que mi culpa con- 
denes. 

¡Oh, mi Sultán, sé bueno con esta penitente! .. 

¿Es cierto que tú has dicho que ya tan sólo quieres 
maldecirme entre todas las más malas mujeres 
para que así no vuelva mi súplica á implorarte? 

¡Oh, Sultán!... Si es que tienes compasión de mi 

[duelo, 

con la mano en el pecho, los ojos en el cielo... . 
di si es grave el pecado de no saber odiarte!... 



54 


Tu boca 


En la Primavera de tu boea roja 
hay besos y mimos, y caricias breves; 
flores sonrosadas de sonrisas leves 
en la Primavera de tu boca roja. 

Adornan los beso» tu» labios da grana, 
la orquesta de perlas preludia sos notas; 
y en tu boca ensayan soberbias garatas 
los besos que adornan tos labios de grana. 





Ojos negros — amados de mis noches sombrías- 
puñales que asesinan sin conmiseración; 
ojos negros que ríen y cantan alegrías, 
cuando al besarlos sacio las locas ansias mías 
lucen hermosos signos como interrogación. 



— 5 6 — 


Esponsales 


¡Oh, raros esponsales/ 

Al pié de los altares tu duelo y mi tristeza 

Al estrechar tu mano dolorida, 
al prestar ante Dios el juramento 
me dijiste sonriendo: Prometida, 
ya se aleja el tormentos 

El Cristo nos miraba, musí Lamente, 
salpicado de sangre todo el cuerpo; 
y nos decía en su lenguaje mudo 
que aquellas rojas manchas de su frente 
fueron rosas sembradas en su huerto . 
y sonrió tristemente.,, tristemente 

/Oh, raros esponsales/ 
a! desflorar mis viejos sinsabores, 
sentí surgir grandiosa en mis Tristezas 
La nueva encarnación de tos dolores/ . 



£1 cascabel de tu risa, 


El cascabel de tu risa 
vibró sonoro y aprisa, 
tal sarcástico pregón; 
tu manecita enguantada 
llamó á la puerta cerrada 
que tengo en mi corazón. 


Penetraste al alma mía, 
y viviste lá'sombría 
realidad de mi interior. 

Tu boquita tempranera 
me ofrendó la Primavera 
con tus besos hechos flor. 


No dJn vida tus caricias, 
no me embriagan en delicia : 
tus ojos — luz de arrebol; 
yo siento avidez extraña 
del beso de la montaña 
y de los besos del sol. 



Sonreiste i mis dolores, 
y vibraron tas amores 
como un reto i mi pesar, 
sollozaron las congojas...... 

como sollozan las hojas 
cuando comienza á otoñar. 

El cascabel de te risa 
vibró sonoro y aprisa 
en se tañido burlón; 
con mi corte de dragones, 
ymi fiereza de leones 
te expalsé del corazón. 



Muerte Egregia 


Gimieron las campanas tu agonía, 
Atropos preparaba sü guadaña; 
hubo ausencias de vida en tu alma huraña 
enlazada á una gran melancolía 

Al replegar sus alas de ave extraña 
luciendo su toilette el rey del día, 
pusiste con sollozos sinfonía 
al llanto que adornaba tu pestaña. 

No queriendo vivir, te hiciste fuerte, 
y marchaste grandioso hacia la Muerte 
desflorando una á una tus corolas. 

El sol moría en el ocaso regio..., 
é inmolaste tu cuerpo, un florilegio 
para el profundo arcano de las olas. 



— 6o — 


Epístola al Amado 


Sereno el mar estaba. Con temblorosa mano 
en la arena escribiste una frase, un problema; 
extraño juramento, un delicioso emblema 
para las graves luchas del devenir humano 

Mientras el sol enviaba su beso i las sirenas, 
el mónstruo nos clavaba sus ojos, fijamente; 
la tarde moribunda fué nuestra confidente. ... 
y me cantaste el salmo de vírgenes morenas/ 

Tornóse el mar furioso Con ímpetu salvaje, 
una ola vomita la espuma de su traje 
arrastrando en su marcha tu dulce juramento. 

Después el mar calmóse, gloriosamente, en 

[tanto, 

al mirarme en tus ojos pude ver con espanto 
la obsesión de la Otra fija en lo pensamiento. 



Invitación á la Muerte 


«Yon. Muirle. No temas mi llanto. 
Lloro eu brazos de la Vida; en 
los tuyos me he de reir.> 

Os miraré venir...... Mi alma despierta 

sabrá sentir su postrimera hora; 
no me causáis espanto, desde ahora 
os invito á llegar hasta mi puerta. 

Os abriré mis brazos Es mi alerta, 

Jtender la mano al mísero que implora; 

imploraréis mi vida. Sé, señora, 

que se puede .vivir después de muerta. 

No me amilanareis En el combate, 

mi pecho siente un corazón que late 
que ni de miedo, ni dolor se abisma. 

Por eso, yo os invito, Presentida 


¡No hay más cruel muerte que la misma Vida, 
no hay mejor vida que la Muerte mismal 




ÍNDICE 


DE LA VIDA 


Invitación á la Vida 

Pesimismo 

La Voz do los Templos . • • ♦ * 

Oro Virgen * • » 

Mi Secreto . . . # . . . # . 

En el Piano 

Jesús . » . , , f • . • 

Cantos de Estufa . . . » 

Le nuestros Dominios . , , 

Tus Manos * . f » 

El Bienvenido , 

Mi Ofrenda al maestro . , . 

Del Dolor 

En el Parque 

Loie Fullor 

Afrodisiaca 

Resurrección 

La Gitana 

Bebe en mi copa 

España ...... 

Tedeum 

Cármen 

Efímera 

La Canción de las Campanas ......... 


5 

6 
7 

10 

11 

12 
13 
U 

17 

18 

19 

20 
21 
22 

23 

24 

25 

27 

28 

29 

30 

31 

32 

33 



DEL COftAZftl 


(simulante* Nefjro* 

Mí Visión 

Kn tu A»»ouVjt,íii 

Silencio Supremo 

Confidencia 

Ea soñación 

Mi Cristo . 

Crepúsculo* 

Kpf»t< tm mi Curvan . . * ■ 

Vía Crúcí» 

Kn km Byltt • 

¡Yo *aj de tu canudo! . . • • 

Por tu Pmnjoe 

Mi Pecado 

Tu boca . * 

Tu» Ojo» 

Esponsales 

El cuabd de to ii« . * * • 

Muerte E^regu 

Epístola mi Amado . - - . . 
Invitación i I* Muerte . . *